dilluns, 26 de setembre de 2011

El otro lado de la bestia

Aquí va mi intimidad
como un signo prepotente
que desata sus nudos,
aquí pudo ser sol la tarde
calcada a la memoria
que decapita sueños.
Aquí van mis silencios y tu nombre
y hasta el color de todos los cansancios,
aquí pongo mis destrezas
nulas grietas inasibles,
apariciones que no me pertenecen.
Desde mi se marchan los elogios
el golpe fugaz de los aplausos.
Aquí va mi labio consentido
la mordida que sucumbe
en las paredes vacías,
aquí pongo la soledad del que escribe,
el otro lado de la bestia
calmada y siniestra como la ironía;
y la hoja en blanco
por si llegas.

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